«Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó
en medio, y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle
todo lo que pidiese. Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un
plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del
juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, y ordenó
decapitar a Juan en la cárcel
(Mateo 14:6-10).
El temor al fracaso, nos ha perseguido a todos en algún momento de nuestra vida. La psicología moderna nos aconseja que nos amoldemos y aprendamos a vivir con éste. Después de todo, el fracaso, hasta cierto punto, es inevitable; ¿cierto?
No, de acuerdo con la PALABRA de Dios, existe una manera de vivir sin fracasar, y es por medio del amor. En 1 Corintios 13:8, leemos con claridad que el amor nunca falla.
Para aquellos que piensan que el amor se expresa sólo a través de emociones, esa verdad les puede parecer absurda. Pues las emociones no pueden convertir el fracaso en éxito. Ahora bien, el verdadero amor no sólo se expresa a través de emociones, también se demuestra con acciones. Y una acción correcta puede marcar la diferencia.