Creo que algunas personas han malinterpretado este versículo pues piensan que en el versículo se afirma que debemos servirle al SEÑOR con tristeza. Entonces expresan: “Sí, yo amo al SEÑOR, pero el camino es difícil, las cargas son pesadas, y la lucha nos está trayendo consecuencias”. Es como si ellos pensaran que a Dios le complace el precio que están dispuestos a pagar por Él, y que mientras más sufran, más feliz estará Él.
¡Este tipo de pensamiento está muy alejado de la verdad! Pues Dios anhela que le sirvamos con alegría y no con tristeza. Él nos ama y es BENDECIDO cuando nos ve alegres y cantando Sus alabanzas. Él disfruta cuando nos acercamos a Su presencia con cánticos, ¡y no con suspiros!
Si usted medita al respecto, le será fácil comprenderlo. Después de todo, ¿no se siente usted bendecido cuando ve a sus hijos alegres y disfrutando de las cosas que les ha dado? ¿No sería doloroso para su corazón si todo el tiempo se arrastraran mientras comentan lo difícil que es para ellos ser su hijo? Si así fuera, usted expresaría: “Espera un minuto, yo te doy más de lo que me pides, trabajo duro para asegurarme de suplir todas tus necesidades y tienes todo lo necesario para gozar una vida llena de bienestar y felicidad. ¡Lo menos que podrías hacer es valorarlo y disfrutarlo!”.