Agradecida de pertenecer
Superkids, en esta época del año pienso en dar las gracias a propósito (y es una buena idea durante todo el año). Tengo mucho que agradecer. Primero, estoy agradecida por ser hija de Dios, y ser amada por Jesús. Él me ha dado una hermosa vida. Estoy agradecida por tener una gran familia y maravillosos amigos. Sé que soy amada. Se podría decir que estoy agradecida por PERTENECER.
Es maravilloso estar asentado en quiénes somos. Saberlo es importante para lo que hemos venido hablando últimamente: la identidad. Descubrir quién eres, tu identidad, define el sentido de pertenencia que todos buscan. La verdadera pertenencia viene de conocer a Dios y, cuando Él es parte de tu vida familiar, no tienes que ser perfecto… ¡puedes ser tú mismo! De hecho, lo que más me gusta de los niños es que saben ser ellos mismos sin siquiera pensarlo. Me gusta que sean chistosos, inteligentes, creativos y divertidos; ¡y me gustaría llegar a conocerlos a cada uno de ustedes! Cuando le perteneces a Dios, puedes correr a Él cuando tienes problemas y hablar con Él en cualquier momento, con problemas o sin ellos. El Señor quiere que sepas que Él está allí, contigo todo el tiempo y que REALMENTE le gusta hablar contigo. Como descubrimos el mes pasado, Él nos responde. Él quiere resolver todas tus preocupaciones y preguntas mientras se sientan y hablan.
Quiero decirte algo en lo que quiero que medites. Es algo sencillo, pero todos, los adultos y los niños, necesitamos que se ESTABLEZCA en nuestros corazones que le pertenecemos a Él. Léelo más de una vez si lo necesitas hasta que llegues a asimilarlo:
Cuando escuches a Jesús decirte que eres Suyo, no tendrás que tratar de recordar que eres un hijo de Dios; ¡empezarás a ser simplemente un hijo de Dios!
Permíteme explicarte. Piensa en tus padres. ¿Te toca esforzarte y recordar que eres hijo de tus padres? ¿Tienes que recordar que ERES su hijo o hija? NO. Probablemente ni siquiera pienses al respecto.
Los hijos no tienen que preocuparse por qué comer, cómo pagar las facturas o dónde vivir porque los buenos padres ayudan a sus hijos con los detalles de la vida y les transmiten tranquilidad. Incluso cuando las familias no tienen suficiente comida o dinero, o pasan por momentos difíciles, los padres piadosos hacen todo lo posible para que sus hijos no se preocupen al respecto. Cuando suceden cosas que dan miedo, los padres buenos traen paz con sólo estar presentes. ¡Por eso los niños corren a la habitación de sus padres durante una tormenta!
Los niños con buenos padres y familias no tienen que recordar que están a salvo; simplemente están tranquilos sabiendo que mamá y/o papá se encargarán de cualquier problema.
Así es como el conocimiento de tu identidad afecta tu vida. Para un niño sin esa buena figura paterna, la tormenta es aterradora y no hay ningún lugar al que acudir. Tu identidad en un hogar seguro te indica que perteneces a algo y a alguien más grande que tú y que estás a salvo. Es lo mismo con nuestro Padre celestial y tu hermano mayor, Jesús.
Niños, si no tienen ese tipo de hogar, nunca olviden que tienen un Padre celestial y que le pertenecen. Tienen un HERMANO MAYOR que siempre está ahí para hablar. Tomemos un momento hoy y expresemos nuestro agradecimiento al Padre, a Jesús y al Espíritu Santo. Piensa en que le perteneces a Dios. Pídele que establezca este sentido de pertenencia en tu corazón para que sepas que eres Su hijo. Pregúntale por tus preocupaciones. Él quiere darte Su paz.
Superkid, una cosa más: detengámonos y demos gracias por nuestros padres y nuestras familias. Tal vez ellos necesiten que les digamos que los amamos y apreciamos por ser fieles en cuidarnos y amarnos. Miremos a nuestro alrededor todos los regalos que el Señor ha puesto en nuestras vidas y asentémonos en Su bondad.
Gracias por estar conmigo, Superkids. Estoy agradecida por ustedes. ¡Mi vida no sería la misma sin ustedes!
La Comandante Kellie ♥