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Poseyendo la promesa de una larga vida

Quiero hacerte una pregunta que muy probablemente nadie te ha hecho antes: Si Jesús demora Su regreso y terminaras tu vida natural en esta tierra, ¿cuánto tiempo piensas vivir?
Para vivir el número completo de tus años, ya sabes que necesitas tener un plan. No es probable que ocurra sólo por casualidad. El diablo está decidido a asegurarse de ello. Así que, cualquiera sea la edad que tengas en este momento –ya sea que estés en tus 20 o en tus 80 (como yo)— necesitas estar preparando un plan de fe para el futuro. Necesitas aprender de la PALABRA de Dios cómo asegurarte de completar tu carrera en esta tierra y disfrutar cada día que Dios te ha prometido en esta vida.
“Pero hermano Copeland, siempre he escuchado que Dios no nos ha prometido el mañana. ¿No dice la Biblia que Él ha designado un tiempo para que cada uno de nosotros muera y que podría llegar en cualquier momento?”
No. Eso no es lo que dice la Biblia. Por el contrario, ésta nos dice que Dios ha designado a cada hombre morir «una sola vez» (Hebreos 9:27) y, si eres un creyente, te alegrará saber que, espiritualmente hablando, esa “vez” ya está en el pasado. Moriste el día que hiciste de Jesucristo tu SEÑOR.
Cuando pusiste tu fe en Él, tu viejo espíritu pecador cesó de existir y naciste de nuevo a la vida eterna. Así que, en realidad, ya has experimentado toda la muerte que te tocaba. Cuando termines tu vida en la tierra, simplemente partirás. Tu espíritu se irá, y tu cuerpo físico morirá, porque el verdadero tú ya no lo habita. Tus parientes pueden vestirlo, ponerlo en un cajón, y reunirse alrededor en el funeral, pero tú no estarás allí. Estarás con Jesús en el cielo. Eso es un hecho establecido.
Sin embargo, lo que aún no se ha establecido es cuándo será tu partida. La misma será determinada por tu fe y las decisiones que tomes de este lado del cielo.
¿Pero, Dios no tiene nada que decir al respecto?, podrías preguntarte.
Sí, pero Él ya lo ha dicho. Él ya ha establecido claramente en Su PALABRA escrita cuál es Su voluntad, no sólo para ti, sino para cada creyente.
En el Salmo 91:16, Él dijo: «Le concederé muchos años de vida, y le daré a conocer mi salvación.». Y, en Éxodo 23:25-26 (RVA-2015), Él dijo: «Pero servirás al SEÑOR tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré las enfermedades de en medio de ti. No habrá en tu tierra mujer que aborte ni mujer estéril. Al número de tus días yo daré plenitud.».
Esos dos versículos resumen el plan de Dios para tu vida. Él pretende que cumplas el número de tus días y vivas una vida larga y satisfecha.
¿Qué es exactamente lo que Dios considera una larga vida?
Al contrario de lo que mucha gente piensa, es más que 70 u 80 años. El único lugar en la Biblia en el que se mencionan esos números es en el Salmo 90, donde Moisés se lamenta de las vidas acortadas de los israelitas rebeldes. Murieron a los 70 u 80 años porque se negaron a creer que Dios les daría la Tierra Prometida, y porque ellos mismos habían dicho que morirían en el desierto. Obviamente, ellos no son nuestro estándar para una larga vida.
Nuestro estándar para una vida larga se encuentra en Génesis 6:3, donde: «el SEÑOR dijo: «No va a estar mi espíritu peleando siempre con el hombre, pues él no es más que carne. Vivirá hasta ciento veinte años.»»
Eso es lo que Dios considera un tiempo de vida normal: 120 años. Él no te hará vivir tanto tiempo, por supuesto. Tampoco te garantiza que vivirás tanto tiempo automáticamente sólo porque seas Su hijo. Habiendo declarado Su PALABRA de que Él ha puesto a tu disposición esa cantidad de años en esta tierra, Él te deja la decisión de lo que harás al respecto con tu vida.
Él no hará la elección por ti. Como les dijo a los israelitas cuando se dirigían a la Tierra Prometida, «he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan» (Deuteronomio 30:19).

Lo que dices es tu fe expresándose
¿Cómo eliges la vida? Al elegir palabras de vida, porque, como dice Proverbios 18:21: «La muerte y la vida están en el poder de la lengua».
¡Tu lengua es poderosa! Puedes usarla para recibir sanidad y salud, o puedes matarte con ella. Esa es la razón por la que el diablo trabaja tan duro para introducir palabras de muerte en tu vocabulario. Él no puede matarte solo porque quiera. Siempre quiere hacerlo. Pero, para tener éxito, debe apoderarse primero de tu lengua.
¿Por qué?
Porque lo que dices es tu fe que se expresa. Si dices: “No sé lo que voy a hacer”, será para ti según tu fe. Seguirás sin saber qué hacer.
Si realmente escuchas a la gente, te sorprenderá la cantidad de muerte que forma parte de sus conversaciones cotidianas. No piensan dos veces antes de decir cosas como: “¡Estos zapatos me están matando!” o de hablar de cómo casi se mueren de la emoción.
“Entonces, ¿qué se supone que deba decir?”, podrías preguntar. “¿Casi vivo de la emoción?”
Ciertamente, eso sería una mejora. Pero la opción más sabia es decir la verdad, sin adornos. No mientas y digas que te mueres de la emoción. Mantén las cosas sin exagerar. Sigue lo que Santiago dice, que son las instrucciones de Jesús y: «que tu sí sea [un simple] sí, y tu no sea [un simple] no, para que no peques y caigas en la condenación» (Santiago 5:12, Biblia Amplificada, Edición Clásica). «Porque lo que es más de esto, proviene del mal». (Mateo 5:37, RVC).
Mejor aún, aprende a utilizar las palabras del pacto bíblico. Si estás expresando tu emoción por algo que Dios ha hecho, no digas: “Fue increíble”. Eso significa, literalmente, que no se puede creer, y tú eres un creyente. En su lugar, utiliza una palabra bíblica, como “impresionante”. O, para citar el Salmo 118:23, di: «Esto viene de parte del Señor,
y al verlo nuestros ojos se quedan maravillados».
Puede que pienses que estoy siendo quisquilloso, pero no es así. Tus palabras cuentan. Lo que dices es lo que recibes. Según Mateo 12:37: «Porque por tus palabras serás reivindicado, y por tus palabras serás condenado». Hablar de la muerte, el miedo y la incredulidad trabajarán en tu contra. Aunque creas que no quieres decir lo que dices, «te has enredado con tus propias palabras» (Proverbios 6:2).
Por otro lado, creer y hablar la verdad vivificante de la PALABRA de Dios te librará de las trampas del diablo. Liberará el poder de Dios a tu favor y activará Su plan en tu vida.
Las palabras llenas de fe dominan las leyes del pecado y la muerte. Ya lo demostraste cuando naciste de nuevo. A tu manera, confesaste con tu boca al Señor Jesús, creíste en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, y fuiste salvo instantáneamente. Tus palabras llenas de fe te sacaron del reino de las tinieblas y te trasladaron al reino del querido Hijo de Dios, y el mismo diablo no pudo impedirlo.
El mismo principio funciona cuando se trata de la longevidad. Puedes usar tus palabras para apoderarte de una larga vida y dominar la corrupción de este mundo que, si se lo permites, te robará algunos de los años que Dios te ha prometido. Puedes creer en tu corazón y confesar continuamente con tu boca que vas a vivir una vida larga y satisfecha.
¿Tienes que creer por 120 años completos? No, pero puedes hacerlo si lo deseas, porque tienes una palabra del Señor en la que apoyarte. Como hemos visto, en Génesis 6:3: «el Señor dijo: … Vivirá hasta ciento veinte años.»
Fíjate que, ¡El SEÑOR lo dijo! Lo declaró como Su voluntad y Su promesa y lo dejó registrado en Su Libro del Pacto. Así que, sin importar lo que los hombres digan en contra, Su plan de 120 años de vida para la humanidad sigue en pie.
“Pero hermano Copeland, en estos tiempos, esperar vivir 120 años es simplemente irrazonable.”
No, no lo es. Pero incluso, si lo fuera, no importaría. Dios no cambia con el paso del tiempo y tampoco Su PALABRA. Su PALABRA es Su garantía. Sigue siendo verdad aunque nos parezca razonable o no.
Sin embargo, te interesará saber lo siguiente: incluso en las comunidades científicas y médicas, el consenso general es que 120 años es una vida razonable. Investigaciones recientes confirman que ese es el tiempo que realmente debería vivir el cuerpo humano. Pero los científicos y los médicos no saben cómo conseguirlo. Sigue siendo un misterio para ellos.
Sin embargo, no es un misterio para Dios. Él sabe exactamente lo que se necesita para que nuestros cuerpos vivan 120 años, y lo ha escrito todo para nosotros en Su PALABRA. Él ha especificado nuestro plan de longevidad, y todo lo que debemos hacer es creer y actuar en él.

“¿Lo harás por mí?”
Hasta hace pocos años, la idea de creer para vivir hasta los 120 años nunca se me había ocurrido. Pero, un día, mientras leía Génesis 6:3, Él comenzó a tratar conmigo sobre el tema. Me dijo: Eso es tanto Mi PALABRA como 1 Pedro 2:24 que dice que por las heridas de Jesús fuisteis sanados. Luego, durante un período de tiempo, me dejó considerar lo que haría al respecto.
No me dijo que tenía que creer por 120 años. No me ordenó que lo hiciera. Me preguntó: “¿Lo harás por mí?”
“Ciertamente, lo haré por Ti”, le respondí. “Pero, ¿por qué necesitas que lo haga?”
Porque hay unciones que faltan en el Cuerpo de Cristo porque Mi gente no ha vivido lo suficiente para caminar en ellas. Él me mostró que la unción en nuestras vidas aumenta cuanto más tiempo caminamos con Él. Me preguntó: Kenneth, ¿estabas tan ungido cuando entraste al ministerio a los 30 años como a los 40?
“No”, le respondí.
¿Estabas tan ungido a los 40 años como cuando tenías 50… ó 60… ó 70?
“No.”
Tengo unciones de 85, 90 y 100 años planeadas para mi gente, prosiguió. Pero en su mayoría han desaparecido. Más allá de los 100, no tengo ninguno en la tierra. La unción de 120 años no está aquí.
Para mí, comprometerme a permanecer en la tierra durante 120 años significaba que tendría que hacer ciertos cambios en mi estilo de vida. Tuve que comprometerme a hacer todo lo necesario para mantenerme espiritual, mental y físicamente en forma. Por fe en Dios y en Génesis 6:3 lo he hecho y, como resultado, hoy, a los 85 años, estoy en mejor condición física de lo que he estado en muchos, muchos años.
No me estoy exaltando. Estoy exaltando a Dios y a Su PALABRA. Él es Quien nos prometió una larga vida, y Su PALABRA es lo que nos capacita para tomar posesión de ella.
La PALABRA de Dios es el mejor manual de salud y larga vida. Por eso Él dice en Proverbios 3: «Hijo mío, no te olvides de mi ley ni de mi enseñanza, sino que tu corazón guarde mis mandamientos; porque la duración de los días y los años de una vida [que valga la pena vivir] y la tranquilidad [interior y exterior y que continúe a través de la vejez hasta la muerte], se te añadirán» (versículos 1-2, AMPC).
Todas las enseñanzas y los mandatos de Dios son importantes, pero especialmente los que se refieren a caminar en el amor. El amor es lo que mantiene tu fe en funcionamiento (Gálatas 5:6), y la fe es lo que te permite reclamar las promesas de Dios. Cuando caminas en amor y en fe, puedes decir con confianza lo que dijo David, por ejemplo, en el Salmo 103:2-5 (JBS): «Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios: el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordia; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.»
Observa el versículo 5: Lo que ese versículo realmente nos dice es que Dios satisface tu boca con el bien. ¿Cuál bien? Las buenas palabras. Buenas palabras de fe que vienen de La PALABRA de Dios. Sus palabras liberan un poder sobrenatural que renueva la juventud..
¡Así es como nosotros, los creyentes, se supone que debamos ser! El plan de Dios no es que lleguemos cojeando a nuestros últimos años, desmoronándonos y cayéndonos a pedazos. Su plan es que nuestra juventud se renueve continuamente. «Serán plantados en la casa del SEÑOR,
y florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez darán frutos y se mantendrán sanos y vigorosos para anunciar que el SEÑOR es mi fortaleza, y que él es recto y en él no hay injusticia» (Salmo 92:13-15).
Créelo. Decláralo. Planifica para ello. Toma posesión por fe de la vida larga y fuerte que Dios te ha prometido. V

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