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Una corona de gloria

Nancy Chapman se despidió de sus padres en su casa en Altus, Oklahoma, antes de regresar a su apartamento en Tulsa. Saludó a sus amigos y vecinos, sonriente ante los carteles que habían colocado por toda la ciudad.
¡El hogar de Miss Oklahoma: Nancy Chapman!
La historia había comenzado durante el último año en la secundaria de Nancy, cuando el director del concurso de Miss Altus llamó por teléfono a la madre de Nancy. Estaban buscando concursantes que fueran fuertes en el segmento de talentos del concurso. Nancy era una pianista clásica que tocaba en todos los coros de la escuela y en otros eventos escolares. También era la organista de la Iglesia Metodista.
“¿Cree que Nancy podría participar en el concurso de Miss Altus?”, le preguntó el director a la madre de Nancy. Nancy aceptó la propuesta y luego ganaría el concurso. Luego, pasó a competir a nivel estatal, y quedó como primera finalista. Un par de años después volvió a competir y ganó el concurso de Miss Oklahoma.
Desde el momento en que Nancy fue coronada Miss Oklahoma, su vida cambió radicalmente.
Ser Miss Oklahoma era un trabajo a tiempo completo y la obligó a dejar la universidad, donde estudiaba para graduarse de concertista. Se le proporcionó un apartamento, un auto y un acompañante. Su programa para el año estaba establecido, y era riguroso. Recorrió todo el estado y se presentó varias veces al día. Sólo pudo volver a casa en su ciudad natal de Altus y visitar a su familia un par de veces en todo el año. Sin embargo, Nancy disfrutaba cada instante de la experiencia, desde los viajes hasta conocer gente nueva, incluyendo que su padre se hubiera convertido en el hombre más famoso del café que frecuentaba en su ciudad.
Nancy estaba entusiasmada porque iba a competir en el concurso de Miss América. También lo estaba la gente de Altus. Junto a su familia, más de 100 residentes viajaron a Atlantic City para animarla. Nancy esperaba estar entre las 10 finalistas, y lo consiguió. Terminaría el concurso como cuarta finalista de Miss América.

Un acontecimiento sorpresa
Ahora, ya una vez finalizado el concurso, las responsabilidades de Nancy como Miss Oklahoma también habían terminado. Era el momento de iniciar un nuevo capítulo en su vida. Sólo dos cosas empañaban la alegría que sentía por el futuro. Una era el hecho de que, a sus 20 años, Nancy sufría un fuerte dolor de espalda. La segunda era que, aunque Nancy sabía que era importante que se casara con la persona adecuada, había terminado saliéndose de la voluntad de Dios. Él se lo había dicho después de que aceptara la propuesta de matrimonio de un joven. Nancy había roto el compromiso, pero ¿cómo iba a encontrar el plan de Dios para su vida?
“Después de romper el compromiso, me encerré y oré en el Espíritu Santo durante tres semanas, horas al día”, recuerda Nancy. “Leí la Palabra y oré, buscando a Dios. Al final de esas tres semanas, asistí a unos servicios en los que la esposa de un ministro local me invitó a la sala privada. Quería presentarme a alguien, un hombre llamado Ed Dufresne. Había estado en el ministerio durante 15 años y había sido pastor durante ocho años y medio.”
“Aunque nuestra amiga en común seguía animando a Ed a llamarme, no lo hizo. Le molestaba ser 20 años mayor que yo. Lo que no sabía era que la edad no me molestaba en absoluto. Cuando cumplía mis deberes como Miss Oklahoma, viajaba con una compañera mucho mayor. Durante ese tiempo, me encontraba a menudo con personas mayores. No le di mucha importancia a la situación porque confiaba en que Dios me llevaría a destino.”
Dos semanas después, Nancy estaba visitando a su hermana en Texas cuando Ed la llamó. “Mañana es mi cumpleaños”, le explicó. “He pensado en volar a Texas para llevarte a celebrarlo.”
A Nancy no le gustó la idea. Ella no lo conocía bien y pensó que podría sentirse incómoda.
“Gracias”, le contestó, “pero no quiero que te tomes tantas molestias. Volveré a Tulsa la semana entrante. Quizás podamos reunirnos entonces.”
Al salir a jugar al tenis, Nancy se detuvo. Volviéndose hacia su hermana, le dijo: “Cuando vuelva a llamar para decir que viene, ven a buscarme.” Cinco minutos después de llegar a la cancha de tenis, su hermana regresó. “Va a venir mañana”, le dijo.
En su primera cita, Ed le dijo: “¿Sabías que dentro de 10 años estarás en una silla de ruedas?”
“No, pero he tenido serios problemas de espalda.”
Ed impuso sus manos en la espalda de Nancy, oró y ella sanó.

Una palabra de Dios
“Nunca había tenido una cita con alguien que tuviera una palabra de conocimiento tan precisa para mi vida”, comenta Nancy, “y mucho menos que orara por mí y fuera sanada. Decidí volver a Tulsa antes de tiempo y le sugerí a Ed que cancelara su vuelo y condujera de vuelta conmigo, y él accedió.”
“Ese viaje nos dio horas para hablar e iniciar el proceso de conocernos. Además, había visto tan poco a mi familia durante mi mandato como Miss Oklahoma que los extrañaba. En el camino de regreso, me detuve en Altus y los visité, y ellos pudieron conocer a Ed.”
“Unos días después, Ed me dijo: ‘Me estoy enamorando de ti. Si no sientes lo mismo, tenemos que terminar esto.’”
¿Qué? Nancy había disfrutado conociendo a Ed, pero no se estaba enamorando de él. Sólo había estado cerca de él unas pocas veces.
Al día siguiente, mientras Nancy conducía por Tulsa, se arrepintió. “¡Dios, no puedo creer que me haya metido en otro lío! Lo siento mucho. No sé cómo lo hice.”
La voz que le respondió fue tan fuerte que Nancy giró la cabeza para ver quién había subido a su auto. No había nadie más, pero la palabra seguía resonando dentro de su Fiero de dos puestos.
Él será tu esposo.
¿Por qué estaba tan sorprendida? ¿No había estado orando acerca de su futuro las últimas tres semanas? Ella sabía que había escuchado a Dios. Ed era lo suficientemente maduro en el Señor como para escuchar de Dios también.
Esa semana, Ed voló a Europa para una gira de predicación. Antes de irse, le dijo: “Cuando regrese, te voy a comprar un anillo.” Nancy aceptó. Mientras estaba en Europa, Ed la llamó y le dijo: “Cuando vuelva, no sólo te voy a comprar un anillo. Nos vamos a casar.” Nancy también aceptó.
El 9 de julio de 1984, cinco semanas después de conocerse, Ed y Nancy se casaron con el ministro que los había presentado.

El cielo en la tierra
“Estar casada con Ed fue como vivir el cielo en la tierra”, admite Nancy. “Fue muy fácil para nosotros. Sin embargo, al haberme criado en una iglesia denominacional, tenía que ponerme al día espiritualmente. Ed ocupaba el puesto de profeta y maestro. Me enseñó lo que necesitaba saber. Se podría decir que me casé con mi escuela bíblica.”
“Tres años después de casarnos, estuve predicando con él en distintas giras. Durante ese tiempo, construimos una iglesia en las afueras de Tulsa en Jenks, Oklahoma. Allí fue donde conocí a Kenneth Copeland, ya que Ed lo invitó a venir a ministrar algunas veces.”
“Ed lo había escuchado predicar por primera vez en 1971, cuando el hermano Copeland recién comenzaba. En ese momento, Ed servía en una iglesia local en California. Cuando alguien le entregó un folleto invitándolo a la Convención Mundial de Hombres de Negocios del Evangelio Completo que se celebraría en Denver, el Señor le dijo a Ed que fuera.”
“Ed le explicó que no tenía el dinero. El Señor le dijo: vende tu casa. Ed puso su casa en venta y se vendió en un día. Esa convención fue un punto de inflexión en su vida. Fue donde conoció los ministerios de Kenneth Hagin, John Osteen y Kenneth Copeland. Fue la primera vez que vio a alguien descansar en el Espíritu. También fue donde Jesús entró y puso una unción de sanidad tangible en su mano.”
Ed compró cintas con enseñanzas del hermano Copeland, explica Nancy. Cuando regresaba a casa, se encerraba y escuchaba las grabaciones día y noche. “Cuando lo invitaban a predicar en un estudio bíblico, ponía una de las cintas del hermano Copeland y luego imponía las manos a los enfermos”, comenta Nancy. “Lo hizo hasta el día en que el Señor le dijo que dejara su reproductor de cintas en la casa. Ese día comenzó a predicar.”

Llamado pastoral
Durante el tiempo que estuvieron en la iglesia de Jenks, Ed también estaba muy ocupado con su ministerio itinerante. Sin embargo, cuando el Señor les dijo que se fueran de Oklahoma y se mudaran a California y plantaran una iglesia en ese estado, le obedecieron. Nancy sabía que Ed no volvería a ser pastor. Así que ella le dijo: “Necesitas conseguir un pastor en este lugar.”
“Tú eres la pastora de esta iglesia.”, le respondió Ed.
“Oh, no, yo no soy la pastora. Dios nunca me ha dicho que sea la pastora. Predicaré hasta que consigas a alguien que lo haga.”
Empezaron la Iglesia Cosecha Mundial (World Harvest) en Temecula, California, que limita con Murrieta, pero más tarde trasladaron la iglesia a Murrieta, donde se encuentra el día de hoy.
“Con el pasar de los años, tuvimos dos hijos, Stephen y Grant”, explica Nancy. “En la iglesia, yo tocaba el órgano y dirigía la alabanza y la adoración. Hacía los anuncios y recibía las ofrendas. Luego, predicaba y saludaba a la gente después de la iglesia. Llevaba cuatro años predicando cuando Dios me habló y me dijo que estaba llamada a ser pastora. Otra vez, Ed tenía la razón.”
En el 2009, el Señor le dio a Nancy una carga de oración que duró cinco meses. Durante ese tiempo, ella oró en el espíritu durante horas cada día, sintiendo que estaba orando por alguien cercano a la muerte.

Adversarios en la Puerta
En el 2011, el Señor le dijo: “Todo lo que quiero que hagas es practicar la paz.”
“Él quería que prestara atención a mi vida de pensamientos y que resistiera cualquier pensamiento que no me llevara a la paz”, explica Nancy. “Me enfoqué en ese aspecto y practiqué permanecer en paz cada día. Hacerlo es realmente dejarse guiar en el espíritu. Había descubierto que los momentos más difíciles de mi vida habían sido cada vez que el Señor me promovía. En 1 Corintios 16:9, Pablo dijo: «porque se me ha abierto una puerta grande y eficaz, y hay muchos adversarios.» (RVA-2016).”
“Cuando Dios te abre una puerta en el ministerio, el diablo no te felicita y te dice: ‘Bien hecho, entra.’ No, hay adversarios en la puerta. Él se opone. Bombardea tu mente con mentiras, a veces hasta el punto de un tormento mental.”
“El Señor me enseñó que había tres pasos para poder superar esos pensamientos. El primer paso era responder al pensamiento con la Palabra de Dios. Por ejemplo, el pensamiento mentiroso podría ser: ‘Vas a enfermar y morir prematuramente’. Yo respondería diciendo. ‘Ese no es mi pensamiento. Satanás, eres un mentiroso. Jesús tomó mis dolencias y llevó mi enfermedad. No me enfermaré y moriré prematuramente. Espíritu de miedo, tú eres el que me ha dicho eso. Ahora, vete.’” Ese es el segundo paso: Decirle al espíritu del miedo que está hablando que se vaya.”
“El paso final era alabar y adorar a Dios, lo que mantenía mi atención en Dios y en Su Palabra y fuera de la amenaza.”
“Con los años, me volví más y más hábil en el manejo de mis pensamientos”, comenta Nancy. “Eso es importante porque mientras pienses bien, el diablo no tiene nada con qué trabajar. Primero debe conseguir que pienses mal para poder perturbar tu vida. Cualquier flujo de preocupación es el flujo de una mente no renovada. Así que, durante dos años, desde 2011 hasta 2013, el Señor me hizo practicar la paz cada día.”

Paz en medio de la tragedia
En octubre de 2013, Ed y su piloto despegaron de Wichita, Kansas, camino a Texas. A los 15 minutos de vuelo, algo funcionó mal en la aeronave y se estrelló.
Stephen y Grant se presentaron en casa de sus padres. “Mamá, nos han notificado que el avión de papá se ha estrellado. No hubo sobrevivientes.”
De repente, las piezas del rompecabezas de Nancy encajaron: la carga de oración de cinco meses presintiendo la muerte, y la importancia de practicar la paz cada día durante los últimos dos años.
“Cuando llegó esa tragedia, ya sabía cómo someterme al flujo de la paz y el gozo”, explica Nancy. “El día que mi marido se fue, el río de la paz y el gozo no se fue. Seguían estando disponibles, pero tuve que someterme. Podría haber escogido someterme a la pena y al dolor.”
“No digo que no llorara, pero no lloraba por la pena y el dolor. Lloré porque me di cuenta de que había pasado una página en mi vida. Ahora estaba en un nuevo capítulo, y no incluía a Ed. Pero no iba a ceder a nada que amenazara mi paz o mi gozo. La Biblia dice que el reino de Dios no es carne ni bebida. Es justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo. Ese es el flujo al que el Espíritu Santo siempre nos lleva.”
Nancy se dirigió a sus hijos.
“No mediten en esto con sus pensamientos”, les dijo. “No empiecen a hacer preguntas como: ¿Por qué sucedió? ¿Nos equivocamos? ¿Deberíamos haber hecho algo diferente? Las preguntas te llevan al terreno mental. Nunca encontrarás respuestas en el ámbito mental. Le abrirá la puerta a la depresión, la pena y el dolor. Las respuestas son del ámbito espiritual, es decir, el ámbito de la fe. Cualquier respuesta que necesitemos, Dios la proveerá.”
El día que Ed murió, Kenneth Copeland llamó a Nancy, hablándole a su vida por el poder del Espíritu Santo. Las instrucciones para el futuro de Nancy estaban en su boca. El Señor le dijo a Nancy: el hermano Copeland opera en las gracias que necesitas recibir para terminar la carrera y cumplir todo lo que tengo planeado para ti.
“Descubrí que Dios me hizo orar por Ed y ese accidente aéreo cinco años antes de que ocurriera”, dice Nancy. “A veces no puedes cambiar los acontecimientos porque hay otras personas involucradas. Una cosa que sí cambió fue quién estaba en el avión cuando se estrelló.
Normalmente, habrían habido varias personas más a bordo. Mis hijos estaban a menudo en el avión. Yo estaba a menudo en el avión. Otros ministros y miembros de la familia estaban a menudo en el avión. No recuerdo la última vez que sólo volaran Ed y el piloto. Creo que, gracias a la oración y a la ayuda del Espíritu Santo, no había más gente en ese vuelo.”

El castillo de Aimee
Aimee Semple McPherson, la conocida evangelista pentecostal canadiense y fundadora de la Iglesia Cuadrangular, poseía una casa de vacaciones que se encontraba en lo alto de una colina con vistas al lago Elsinore, a unos 15 minutos de donde vivía Nancy. Había sido construida entre 1926 y 1929, y era una impresionante casa de estilo marroquí a la que todos en la región llamaban “el Castillo de Aimee”. Aimee fue propietaria de la casa durante 10 años antes de venderla. En el 2005, volvió a manos de la denominación Cuadrangular, y se convirtió en la casa de retiro para sus ministros.
“Dos años antes de que Ed muriera, nos estábamos mudando cuando el Señor me dijo que en cuatro años me iba a dar otra casa”, recuerda Nancy. “Me gustaba tanto nuestra nueva casa que habría sido feliz quedándome allí el resto de mi vida.”
Cuando los estudiantes de Biblia de la Iglesia World Harvest recorrieron un día el Castillo de Aimee, Nancy fue con ellos y se emocionó con lo que vio. Durante los dos días siguientes, el Señor le describió a Nancy la casa que había prometido darle. Al segundo día, Nancy se dio cuenta de que Dios le iba a dar el Castillo de Aimee.
“Ahora que sabía que Dios me iba a dar el Castillo de Aimee, no tenía que hacer nada. Sólo tenía que confiar en Él, porque a lo largo de los años incluso actores de Hollywood habían mostrado interés en la casa.”
“Un año después, fui guiada a preguntar si estaban dispuestos a venderla. Tres meses después, recibí una llamada del pastor a cargo. ‘No estamos interesados en venderla.’, me respondió. ‘Pero conozco su ministerio. Sabiendo que es Ud. la que pregunta, hemos decidido vendérsela.’”
En el 2015, Nancy compró el Castillo de Aimee.
Con los años, Nancy comenzó a predicar en Rusia. En el 2018 comenzó a transmitir en la red TBN Rusia, y recientemente se unió a la red de programadores del VICTORY Channel™, la red cristiana de KCM.
Las palabras que Ed profetizó sobre Nancy siguen haciéndose realidad.
“Mi padre era un agricultor”, comenta Nancy. “Él sabía que su cosecha no dependía sólo de la semilla. Dependía mucho de la tierra. La semilla era fácil de conseguir. Se pasó la vida buscando buenas tierras, y por eso tenía varias fincas.”
“Algunas tierras son secas; otras son de regadío. Las tierras de regadío producen una cosecha mucho mayor. Eso es lo que KCM es para mí: una conexión divina de buenas tierras de regadío. La colaboración con KCM no es opcional en mi vida.”
Nancy Dufresne ha sido coronada como Miss Oklahoma. Ella compitió en el concurso de Miss América. Y hoy, está predicando el evangelio alrededor del mundo. ¿Qué la ha mantenido firme durante todos los triunfos y tragedias de la vida? Ella será la primera en decir que el desarrollo de una vida de pensamiento hábil ha sido su corona. Una corona más que, un día, también pondrá a los pies de Jesús. V

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